sábado, 24 de octubre de 2015


 NARRACION MEDIATICA

Expiamos nuestras culpas en mundos posibles que imaginamos gracias a las narraciones; ante la falta de argumentación y razón, priman los afectos instantáneos. La narración mediática asigna y da visibilidad a múltiples sentidos que llenan la existencia de sentidos frágiles, móviles, leves, precarios, llevándonos a habitar en la levedad, en lo efímero, en el flujo. El vació de las ideologías es llenado con estilos de vida en una sociedad-televisión. La vida real pierde espesor y gana flujo, sensación, ligereza. Hemos devenido estética y narración .

Las estéticas visuales que habitamos nos hacen vivir la vida como en una película cuyo sentido es el entretenimiento: gusto por el exceso, pensamiento leve,  huída del argumento, predominio de la lógica del entretenimiento. Sin embargo, esta situación podría ser favorable: Si la narrativa y la estética marcan todas las acciones de nuestro tiempo, debemos actuar desde y en esas condiciones... buscar detrás de la levedad y el entretenimiento para pensarnos desde otra parte y preguntarnos por lo que estas tendencias nos dicen de la sociedad que habitamos (11). Podría ser esta la causa de la parodización revisionista, la puesta en abismo y el desenmascaramiento de los discursos mediáticos, políticos, históricos, científicos… llevados al extremo en la tergiversación de sus propias lógicas. 

 

Ese fluir leve, efímero, fragmentario (…) tiene un potencial enorme para comprender cómo estamos produciendo y viviendo las identidades, las culturas, y las sensibilidades (12).

Los medios masivos de comunicación cuentan de nuevo la vida desde lo emocional, re-produciendo sentidos sociales, transformando percepciones y representaciones por medio de sus formas narrativas que  dicen el mundo, re-novando, re-creando y recontextualizando ritos y creencias humanas. Los medios fabulan la vida desde el entretenimiento. Las estéticas mediáticas legitiman el gusto social desde la lógica del entretenimiento: pensamiento leve, actitud new age, y reality. Así producen consenso e instauración de un lenguaje estético común social que le permite a la gente constatar que pertenece a un grupo.
Las culturas mediáticas o redes de significados colectivos que nacen en los medios de comunicación crean nuevos símbolos que se establecen como realidad más allá de lo vivido. Generalizan en la sociedad un gusto, una sensación individual de placer, un procedimiento colectivo que expresa una sensación de pertenecer a algo y de compartirlo con otros. 
 

La comunicación mediática produce una cultura que se caracteriza por ser más de narraciones y afectividades que de contenidos y argumentos (18). Vemos la realidad según los lenguajes mediáticos, y los medios de comunicación son nuestras metáforas. Las culturas mediáticas y sus narrativas convierten a los medios en experiencias cotidianas que prometen la expresión social por medio de prácticas informativas, prácticas de seducción (publicidad y moda), prácticas de compañía y ambiente, prácticas de encantamiento (televisión y cine), prácticas de memoria y experimentación (videos), y prácticas de conexión (Internet). 

El lado bueno es que, ante el agotamiento de los grandes relatos de la historia oficial, los medios de comunicación visibilizan las historias y experiencias del pueblo, sus tradiciones y perspectivas de la vida. Los medios de comunicación disuelven así los puntos de vista centrales del mundo, y promueven la pluralización. La historia se construye entonces a partir de múltiples discursos, maneras de pensar y movimientos sociales. Sin embargo, los medios de comunicación no crean estos nuevos modos de pensar sino que son sus difusores y legitimadores efímeros (20), reflejando el gusto medio y más común de todos; responden a lo que más gusta, a lo que más se identifica con la clase media entre las artes y las modas, entre las filosofías y los estilos, entre los discursos y los formatos, entre sujetos y masas, entre razones y sentimentalidades (21)
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La televisión es el referente narrativo más importante, pues se trata del narrador central de nuestras vidas, respondiendo a la temporalidad del hogar, promoviendo relaciones afectivas con sus audiencias. Se ha adaptado al tono de la conversación cotidiana. Máquina de contar historias, referente prioritario de la cultura emocional que apela a las masas excluidas de la oferta cultural de élite, a través de historias divertidas y pedagógicas que causan conformidad emocional, distención social y placer individual: efectismo, facilismo, predictibilidad, superficialidad, fórmulas, estrellatos débiles, emociones instantánea

Las narrativas mediáticas producen historias y fábulas para asignar sentido en tiempos rápidos, a partir de viejas tradiciones que imaginan nuevos héroes, y cuentas historias que nos permiten soñar… (22)… curando soledades masivas. 

La comunicación aprovecha los modos simbólicos de la sociedad que indican sentimientos, valores y pensamientos, y gracias a esto siempre logra ser actual.